Meet: The iPod

Publicado: enero 14, 2011 en Uncategorized

El iPod es un reproductor multimedia basado en disco duro que diseña y vende Apple Inc. Bueno, esta era la idea al principio, aunque actualmente la oferta está muy diversificada.

La primera generación de iPod fue presentada en octubre de 2001, hace casi once años. En aquel entonces, el iPod era un aparato más bien grande, no muy bonito, pesado (casi doscientos gramos) y tenía una rueda de control que giraba físicamente. Menudo lío! Pero esto fue hace casi una década y, por supuesto, y a pesar de ser sólo compatible con Mac y por FireWire, triunfó y revolucionó el mercado.

Las razones eran bien sencillas: Apple estaba resurgiendo (resurgimiento al cual colaboró inestimablemente el objeto de este modesto artículo) y todos sus productos, prácticamente hasta el día de hoy, son productos de culto con un ejército de fieles dispuestos a quemarse los ahorros en lo que sea con tal que lleve una manzana mordida serigrafiada en la parte de atrás. Por otro lado, con sus $399 de precio de salida y 5GB de capacidad, estaba en posición de codearse con sus competidores (esto, según Steve Jobs, que ya sabemos que es, más bien, un exagerado).

Fue un producto curioso este iPod de primera generación. Su diseño, limpio y sin estridencias, ha perdurado hasta la generación actual (la sexta), con su parte trasera de acero inoxidable tan característica. Eso sí, con actualizaciones. El día de su presentación, el iPod contaba, como ya he dicho, con un disco duro interno de 5GB y de 1,8″ y una pantalla de 2″ en blanco y negro retroiluminada por LED. Cinco meses después de su aparición, obtenía un disco de 10GB, conviviendo con el modelo anterior y que sería la base para la nueva generación, en julio de 2002. Por los mismos $399, podías adquirir un estupendo iPod con 10Gb de capacidad y la nueva “touch wheel”, una rueda de control que ya no giraba físicamente, sino que era sensible al tacto. El resto de características se mantuvieron, incluido el color blanco. Eso sí, si 10GB se te antojan escasos, no hay problema, por $100 adionales podías doblarle la capacidad (a cuenta de aumentar su grosor y su peso paralelamente). La segunda generación fue la primera compatible con Windows.

Poco a poco, con el paso del tiempo, el iPod fue ganando versatilidad en pequeñas dosis, perfectamente estudiadas por Apple a razón de una novedad (y un nuevo cacharro que comprar a toda prisa) por año. Así, la tercera generación introdujo el característico conector “dock” que incluyen hoy todos los iPod con pantalla, los iPhone y los iPad, amén de un diseño renovado sin un sólo botón, todo a base de áreas sensibles al tacto. La cuarta generación cambió de nuevo el diseño, adquiriendo la ya tradicional “clickwheel”, la forma más fácil jamás inventada de navegar por los menús de un reproductor digital portátil. Hoy sólo la conserva el modelo correspondiente a la evolución natural de éstos. Más adelante, la propia cuarta generación fue mejorada con una pantalla en color y la capacidad para reproducir fotografías que previamente habían sido sincronizadas con el dispositivo. La quinta generación reproducía, adicionalmente, vídeo, en su gran pantalla de 2,5″, y tenía disponible, además del tradicional color blanco, el negro.

La sexta generación, en sí, no aportó nada, además de un frontal de aluminio anodizado en colores plateado y negro en detrimento del policarbonato blanco tradicional y el recién aparecido negro. No obstante, la sexta generación (presentada en 2007) representa el cúlmen de un estilo, de una filosofía. Con cada nueva generación, el iPod ganaba prestaciones y capacidad de almacenamiento y capacidad de funcionamiento. Como contrapartida, perdía grosor, peso y, lamentablemente, accesorios, lo que repercutía, sin embargo, en una bajada paulatina de los precios. Para llevar a cabo esta maniobra de abaratamiento, actualmente es necesario comprar por separado la base de conexión, el adaptador de corriente, las fundas de protección… Sin embargo, esta medida posibilitó que, hace aproximadamente un año, me decidiese, por fin, a adquirir uno para mí  (puede que quizá en el ocaso de su imperio, por qué no decirlo).

Este iPod Classic mío (como se llama ahora), dispone de 160GB de capacidad y aguanta en reproducción de música hasta 30h (según la marca, que ya te puedo asegurar yo que no se cumple estrictamente). No fue barato, en cualquiera de los casos, y tengo que reconocer miserablemente que, haciendo uso del servicio de grabado láser gratuito que oferta Apple, proporcioné a mi querido iPod una preciosa cicatriz en su reluciente piel con la forma de una palabra mal escrita… A pesar de todo esto, es una compra de la que no me arrepiento. A día de hoy, tengo centralizada y accesible toda mi música (casi 10,000 canciones), la batería dura suficientemente todavía, tengo algún vídeo y alguna foto también y puedo disfrutar de todo esto en el lugar más inverosímil, pues es extraordinariamente portátil.

Pero no todo es un camino de rosas, ni voy a comisión si mañana te compras un iPod. Es, lo admito, absurdamente caro (sobre todo teniendo en cuenta que es “made in China”); los auriculares que trae son una auténtica basura (para algo que te “regalan”…), así que he tenido que comprar dos pares de auriculares Sennheiser (unos in-ear y otros supra-aureolares) para poder escuchar como es debido; la parte de atrás, tan bonita y brillante, se ralla con mirarla (recordemos que las fundas protectoras no están incluidas); el enchufe para la corriente tampoco está incluido (también es absurdamente caro) y el aparatito este, tan listo que es, sólo se carga conectado a un ordenador mientras éste está encendido y funcionando. Por último, el software propietario que lo controla es bastante restrictivo.

Llegados a este punto, hay que pensar si los pros ganan a los contras (parece ser que sí porque, además, soy orgulloso poseedor de otros dos iPod de gamas diferentes) y, cualquiera que sea el resultado de la reflexión, admirarnos con uno de los productos más prolíficos que el consumismo moderno ha llegado a encumbrar recientemente. Yo, por mi parte, admito que, desde que comprobé su popularidad en el metro de Londres, recién presentada la sexta generación, sólo podía pensar en el lema de su campaña: Házte con todos! O eso era otra cosa?…

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comentarios
  1. madonnitax dice:

    Qué bonita oda al iPod! Será caro, será muy exquisito, será muy propietario, vendrá con pocos accesorios, blablabla…LOS QUIERO TODOS!

    • digijew dice:

      Ja, pues ya sabes, prepara la chequera. La verdad es que es una lástima que sean tan bonitos porque, con lo que cuestan, sería más fácil si fuesen feos XDD

  2. Pitri dice:

    No sé hacia dónde enfocar mi comentario…..Podría decir varias cosas….Sólo diré que, qué bonitiño mi iPodito, y qué bien queda en mi minicadena ipodiana jijiji (aunque lo cargue todo el rato sí… jajaja) 🙂

    De qué manera tan directa nos sacan los cuartos…………

  3. Diego dice:

    Menudo articulazo te acabas de mandar!! Pues si, yo soy el único de mi grupo de amigos que no tiene el dichoso iPod Classic. De los 160 Gb que tiene me sobrarían 150. Jajajaja. De todas formas, Apple en todo lo que hace, o en casi todo, es GENIAL.

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