Cosas que sacan de quicio a un ingeniero vol. 2

Publicado: febrero 15, 2011 en Uncategorized

En la anterior entrada te descubrí ciertas cosas que me sacan de quicio como ingeniero. Esto fue sin personalizar, centrándome en situaciones, no en personas. Es algo que se hace por respeto. A veces la gente nos saca de quicio sin querer o porque no puede evitarlo. Hoy necesito romper esta regla.

Aquí puedes leer la entrevista que le hicieron en La Voz de Galicia al director de la Escola Superior de Enxeñería Informática de Ourense. Tampoco voy a difamar, insultar, descalificar, rebajar… Vamos, que los ingenieros y futuros ingenieros la lean y saquen sus propias conclusiones. Hecho esto, me gustaría matizar lo siguiente, por alusiones:

  1. No es el director de la Escuela desde su creación (ésta es para el entrevistador).
  2. Comprendo que algunos profesores se quejen del nivel. Es normal, las nuevas generaciones saben menos que las antiguas, no hay que ser muy agudo para darse cuenta. Basta con tener hermanos/primos/conocidos pequeños. Eso sin hablar de los antiguos E.G.B., B.U.P. y C.O.U. . Cada vez se sabe menos. Sin embargo, tras haberlo vivido en mis carnes, también puedo decir lo siguiente: no se concibe una ingeniería sin matemática, pero la matemática que se explica en esta ingeniería en concreto no se vuelve a usar en toda la carrera (ni visos que tiene). Me atrevería a decir que no voy a necesitar integrales en mi vida laboral (algo que, por otra parte, ya debería de saber antes de llegar a primero). Dicho lo cual, de la manera en que se enfocan las materias de matemáticas en esta escuela, los conocimientos previos se limitan a saber multiplicar. No obstante, les felicito por el “Curso 0” si ha servido para ayudar al que lo necesitó, que eso siempre está bien. En lo del apoyo económico no me meteré, básicamente por que no conozco la situación, aunque, si verdaderamente el “Curso 0” era útil y necesario, quizá ciertas preguntas deberían de ser hechas.
  3. Si nuestra expresión oral es decepcionante para él, quizá sea porque nosotros no somos políticos. En mis largos años cursando la ingeniería, nunca he conocido a ningún alumno con problemas de expresión. Sí que me ha costado horrores comprender a algún profesor (me refiero a ellos porque, sin duda, según propias palabras de algún profesor, cuando ellos estudiaban las circunstancias eran mucho más favorables de cara a producir excelentes resultados en los egresados. Eran “otros tiempos”).
  4. Demos por supuesto que es cierto que los alumnos tienen problemas de expresión oral. En mi humilde opinión, dudo mucho que se resuelvan haciéndoles explicar a ellos mismos un tema de la asignatura enfrente a sus compañeros. Hoy tienen la suerte de que las clases no están tan pobladas como antaño (mi promoción la componíamos casi 200 jabalíes), no gracias al Plan Bolonia, precisamente. Sin embargo, explicar un tema ante el alumnado era un privilegio antiguamente reservado al profesor, el cual solía recibir una compensación monetaria por tal esfuerzo.
  5. Puedo entender que haya problemas de redacción. Para ser continuista con un cliché ciertamente gastado, somos de ciencias. También es cierto que la capacidad de redacción no es determinante a la hora de hacer un diagrama. De la misma manera, podría citar profesores con problemas de redacción.
  6. Parece ser que todos estos males provienen de la lectura en Internet. Bueno, me gustaría hacer una sugerencia: si el problema es la lectura en Internet, podría mitigarse no forzando a los alumnos a realizar tantísimo trabajo en Internet. Estoy de acuerdo en que es una fuente de información amplísima (no siempre fiable), pero hasta hace dos días los ingenieros eran capaces de conseguir sacar su título con un oscuro y antiguo objeto llamado libro. Éste consiste en una serie de hojas de pasta de papel prensada en la que el hombre ha sabido usar su ingenio para plasmar su conocimiento. Son portátiles, no gastan batería, no producen dióxido de carbono una vez manufacturados, no cansan la vista… Yo mismo recuerdo haber usado libros en mi propia educación y, cuando la oferta de libros no satisfacía al profesor de turno, éste solía condensar sus saber (aquello que después nos exigía a nosotros) en sus propios apuntes, los cuales nos facilitaba.
  7. Un aplauso para los portugueses, que nos dan mil vueltas. También para aquellos padres que matriculan a sus hijos en las academias y para sus afortunados retoños. Que la providencia se apiade del resto de nosotros. Sobre todo de los que no tenían ni repajolera idea de inglés (que por supuesto que los hay) y llegaban a cuarto y se encontraban con una asignatura en perfecto inglés (en perfecto spanglish, para ser justos), hasta los apuntes robados. Menos mal que éstos podían contar con los portugueses y con sus compañeros españoles para que les tradujesen los apuntes, aunque les costase entenderlos luego porque éstos tenían problemas de expresión escrita.

En fin, me parece que al final me ha quedado algo de mala baba, no? Parece que me ha costado mantener la imparcialidad. Simplemente he querido plasmar mi opinión en un tema que me toca de cerca con todo el respeto que he sabido. A fin de cuentas, estoy trabajando para mejorar mi expresión escrita ;).

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comentarios
  1. madonnitax dice:

    Plas! Plas! Esto de tener un blog es todo ventajas, expresas tu opinión y además practicas tu expresión. Good job!

    La crítica al alumnado es fácil, la autocrítica parece que no tanto…

  2. santosdiez dice:

    Estoy de acuerdo… Muchas veces (y lo digo porque tampoco conozco el caso concreto ni la situación actual) sería adecuado primero una autocrítica. Resulta fácil echar la culpa al más ‘débil’…

  3. Diego dice:

    Hola, acerca de la entrevista tengo tantas cosas que comentar y opinar que no sé por donde empezar. Quizás sea mi pobre expresión oral, o mi peor expresión escrita. Aún así voy a intentarlo.

    Nunca gratuitamente he visto tirar piedras contra el tejado propio de forma tan natural, como lo hace el señor Enrique. Desde luego cuando leí la entrevista, de una forma poco profunda ya que mi formación no me permite más (como recalca en la entrevista el Sr. Barreiro), sentí un dos cosas bien diferenciadas: rencor y vergüenza a partes iguales.

    ¿Como el director de nuestra escuela puede hablar de forma generalizada así?

    Puede ser que en las matemáticas no sea un experto, y que no hable de forma fluida en inglés, pero en mi idioma nunca me habían llamado de forma tan explícita ANALFABETO.

    Si yo tuviera algún tipo de poder sobre la dirección de la escuela, lo primero que haría sería predicar con el ejemplo, facilitando a los estudiantes apuntes propios (es decir, que no estén fusilados de otras universidades), y sin faltas de ortografía. Ya no pido una buena redacción y unas frases coherentes…

    Pero bueno, lo que haré de momento desde mi situación de estudiante es mirar con odio y rencor cada vez que me cruce con este señor en el pasillo.

    Espero que estas líneas mal escritas y con poca expresividad, se entiendan y que algún alumno de la Escuela de Informática las lea de una forma superficial sin apenas entender lo que quiero expresar.

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