Sobre el talento y la suerte

Publicado: agosto 7, 2011 en Uncategorized

Este post no trata sobre qué es más importante, la suerte o el talento, esto es trivial: más vale tener suerte que tener talento. Sin embargo, yo, que no tengo talento para nada y la suerte justa para no caer en la indigencia, encuentro estos dos factores motivo supremo de envidia.

Tomemos los acontecimientos de actualidad y analicémoslos con calma. Hago esto para tener un marco de referencia común, pero cualquiera puede hacerlo en su entorno y sumarse un pecado capital a la lista. Una conocida artista inglesa ha decidido recientemente que el alquiler que venía abonando habitualmente era demasiado caro y, como tampoco quería gastarse más libras esterlinas en pagar la mudanza, ha aparecido muerta en extrañas circunstancias en su apartamento londinense. Esta cantante en concreto, poco mayor que yo mismo, se había afanado a lo largo de los últimos años en autodestruirse. Algo que, por lo demás, hacemos todos en mayor o menor medida. Su medida, por contra, era de las mayores debido a los ingresos millonarios que percibía de las ventas de sus discos y las entradas de sus conciertos. -En este punto iba a introducir una pequeña broma referente a a las sociedades de protección de derechos de autor y gángster extorsionadores con el fin de que el lector esbozase una sonrisa pero me consta que algún otro blogger se ha visto en los juzgados por “atentar contra el honor” de tales sociedades.-. Esto le permitía autodestruirse con gran eficacia, haciendo inevitable el desenlace con que, finalmente, los servicios informativos de todos los países nos atragantarían hasta hacernos vomitar. Porque poco importan otras noticias como corruptelas, hambrunas y guerras que arrasan países cuando una reconocida drogodependiente muere prematuramente en extrañas condiciones. Entonces, por qué los medios de comunicación nos atosigaron en su momento con tan triste noticia? Simple: la muerta no era una persona corriente, era mejor que el resto. Pero no sólo por su dinero, lo cual ya automáticamente califica para una actualización en la clase social de uno (nótese el calificativo “drogodependiente” en lugar de “junkie” o “desperdicio humano”), sino por su talento: sabía cantar.

Y aquí viene la parte en que servidor es víctima paciente de una profusa hemorragia a nivel estomacal: por qué la gente se empeña en malgastar su talento y su suerte? Veamos, esta señorita tenía la habilidad de cantar y, en adición, había conseguido ser lo suficientemente notable, pese a su corta edad, como para que una discográfica se plantease esclavizarla y, para rematar, había tenido la suerte de que una discográfica hiciese esto último. Tal cúmulo de circunstancias, supongo yo, había colmado sus más profundos anhelos y sueños, haciendo posible que, como no tanta gente en esta bola azul, pudiese ganarse la vida a través de aquello que no le gustaba. Pero no, no debía de ser suficiente. Supongo que a todos nos pasa, no? El objeto/situación X es lo que más deseamos en el mundo justo hasta el momento de conseguirlo. No obstante, hay una circunstancia exclusiva de este caso con respecto al del común de los mortales, pues algunos, por mucho que lo deseemos, no llegaremos nunca a genios de la canción por la sencilla razón de no saber cantar. Aunque, ahora que lo pienso, esto no ha sido obstáculo para otros. Pongamos un nuevo ejemplo: algunos no llegaremos nunca a Balón de Oro porque no sabemos jugar al fútbol. Me explico, no sabemos jugar bien al fútbol. Para ello es necesario disponer de cierta habilidad innata, imposible de aprender y de enseñar, que permita al jugador evadirse de sus rivales conservando la posesión del balón, tirar pases en el momento preciso, enviar el balón al punto deseado mediante el golpeo… La táctica y, hasta cierto punto, la técnica, pueden aprenderse, practicarse, entrenarse, pero el factor definitorio está en el talento y la suerte para explotarlo (además de otros factores que no vienen al caso para el texto, como el carácter, la educación…). Este argumento se aplica a tantas otras cosas como, por ejemplo, los deportes en general, la música, el baile, el dibujo, la cocina e, incluso, la informática.

Y es porque no necesariamente se tiene talento para las cosas que son de nuestra preferencia (será al revés? Será que desarrollamos preferencia por aquello para lo que notamos que tenemos talento=?) que me da rabia cuando una persona desperdicia talento para alguno de mis hobbies. Asumo que no puedo controlar sus vidas y que las circunstancias, a veces, son las que son y no se escogen ni es fácil cambiarlas, pero no puedo evitar pensar en dónde estaría de haber demostrado alguna vez talento para algo. Me conformaría, incluso, con la menos realizadora suerte. Por qué no? A fin de cuentas, hay quién no cree en la suerte.

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comentarios
  1. nereglez dice:

    Cuánta razón…aunque supongo que a veces hablar desde fuera es más fácil, realmente no sabes cómo y qué circunstancias vive cada uno para llegar a esa autodestrucción teniendo todo lo que tienen… Pero por supuesto que jode, jode porque nosotros seguramente jamás llegaremos a ver ni disfrutaremos de la mitad de buenas cosas que han conseguido y nos limitamos a observar desde fuera con rabia que lo han tirado por la borda sin saber muy bien por qué…

    La vida es muy puta y dios o quien sea le dan pan a quien no tiene dientes…

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